viernes, octubre 30, 2026
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El hombre que le preguntó a Steve Jobs de dónde sale la innovación, trae a Buenos Aires el festival de cine con IA

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Steve Jobs definió la curiosidad ante Marco Landi como la mayor fuente de innovación para transformar las industrias.

Marco Landi dirigió Apple Europa en los noventa, fue COO de la compañía en Cupertino y formó parte del equipo directivo que en 1997 trajo de regreso a Steve Jobs. Hoy, desde el sur de Francia, preside el World AI Film Festival (WAIFF), el festival internacional dedicado al cine hecho con inteligencia artificial que nació en Niza, creció en Cannes y este viernes 30 de octubre tiene su primera edición en Buenos Aires, en el Centro de Convenciones, dentro de la TecWeek 2026.

En esos años en Cupertino, Landi le hizo a Jobs una pregunta que todavía repite: cuál es la mayor fuente de innovación. Jobs le contestó con una sola palabra, curiosidad, y Landi dice que nunca olvidó esa respuesta. Casi treinta años después, es el consejo que le da a una industria que todavía no tiene reglas.

Landi ya está en Buenos Aires. Hoy abre la jornada a las 10, con una charla sobre las tendencias globales de la IA, y después hay paneles, debates y proyecciones hasta las 18, con entrada libre y gratuita. A las 19 es la ceremonia de premiación donde se conocen los ganadores de la competencia argentina. Tuve la oportunidad de hacerle algunas preguntas antes del festival. Lo que sigue no es un pronóstico amable. Es la visión de alguien que vio de cerca una revolución tecnológica y cree que está viendo otra.

La IA no destruye la creatividad: la democratiza

Le pregunté por su frase más repetida, esa de que la IA no destruye la creatividad, sino que la estimula, y qué aprendió después de dos ediciones y miles de obras de 80 países. Landi la confirma y la precisa.

“La creatividad pertenece a los seres humanos, a los creadores. No reside en la cámara, en la IA ni en ninguna tecnología”. Y agrega una advertencia que vale para los dos cines, el tradicional y el nuevo: “Si no tenés una historia que contar, un sentimiento que expresar o una emoción que transmitir, ninguna tecnología va a hacer que tu película tenga sentido”.

Lo que cambia, dice, es quién puede contar. La IA reduce costos y tiempos, y eso abre la puerta a gente que antes no la tenía: jóvenes que descubren su talento y entran en lo que él llama la nueva industria creativa. Hoy, resume, podés contar tu historia sin importar de dónde venís ni quién sos. Pero el final de la respuesta vuelve al punto de partida: “En última instancia, la creatividad tiene que salir de adentro tuyo”.

El World AI Film Festival desembarcó por primera vez en Buenos Aires dentro de la TecWeek 2026. (WAIFF)

La publicidad cruzó el puente porque no tenía estrellas que proteger

La publicidad adoptó la IA casi sin resistencia; el cine todavía discute si es enemiga o aliada. ¿Por qué una industria la abrazó y la otra no? Landi no esquiva la pregunta y da dos razones. La primera es económica: los comerciales son producciones cortas, sin grandes actores, y la industria tiene un incentivo fuerte para bajar costos. La segunda es más delicada: “En el cine hay intereses poderosos, en particular los de los actores y las actrices, que están preocupados, quizás con razón, por perder su influencia, su atractivo y su lugar en la industria”.

Hubo también un límite técnico que, según él, acaba de caer. Hasta hace poco la IA no podía reproducir las expresiones de un rostro, el movimiento de un cuerpo o los matices de una voz de un modo que emocionara. “Todo eso está cambiando, y mucho más rápido de lo que yo esperaba”.

Como señales menciona el interés de George Lucas, James Cameron y Claude Lelouch, los primeros largometrajes de 60 o 90 minutos hechos con IA, y un dato que pocos espectadores conocen: muchas más películas de las que la gente imagina ya usan IA en efectos visuales desde hace años. La diferencia es que ahora se nota, se acepta y se integra.

Su pronóstico es concreto. “Vamos a presenciar una transformación mayor de la industria del cine en los próximos dos o tres años”.

Y la vara para juzgar ese cine será la de siempre. “¿Cuenta una historia con sentido? ¿Emociona? ¿Captura el interés? Al final del día, lo que importa es que alguien vea una película y diga, simplemente: ‘Sí, me gusta’”.

Los jóvenes argentinos usan la IA para volver a su historia

El exdirectivo de Apple Marco Landi lidera la primera edición porteña del World AI Film Festival en el Centro de Convenciones. (Captura de video)

El festival pasa por San Pablo, Estambul, Londres, Beijing, Seúl, Kioto y Los Ángeles. ¿Qué vio en la Argentina para sumarla? Landi responde con una película: “Pienso enseguida en Juan José Campanella y su obra maestra, El secreto de sus ojos. ¡Qué película fantástica! Con una tradición cinematográfica tan rica, ¿cómo podríamos imaginar no traer el festival a la Argentina?”.

Pero lo que más le llamó la atención no fue el pasado, sino las obras que llegaron a la convocatoria de Buenos Aires. Muchas, cuenta, exploran temas históricos: los jóvenes realizadores están usando la tecnología para reconectarse con la historia y la identidad argentinas. Para él eso es más que un experimento técnico. “Esta es una de las promesas más emocionantes de la IA en el cine: no la desaparición de la identidad cultural, sino, al contrario, su redescubrimiento y renovación”.

Los medios tienen un mercado nuevo, si se animan

Infobae produjo tres cortos históricos con IA sobre las voces de Arturo Puig, Juan Leyrado y Carla Peterson, y los tres son finalistas del festival. Le pregunté si imaginaba que los medios iban a hacer ficción.

Landi los conoce: “Sigo Infobae de vez en cuando, y su transición hacia videos históricos de ficción me parece particularmente interesante. Es un ejemplo perfecto de cómo la inteligencia artificial está abriendo oportunidades completamente nuevas”.

Su lectura va más allá del caso. Reconoce que hay algo de verdad en los temores sobre el empleo y que la industria atraviesa una transición, pero sostiene que lo que hace Infobae muestra la otra cara: profesiones nuevas, demanda de talentos nuevos y un camino que, cree, muchos otros medios van a seguir. Y pone el dedo en el problema de fondo de la industria periodística: capturar y retener la atención de las audiencias.

Steve Jobs regresó a Apple en 1997, con Marco Landi entre los directivos que participaron de esa vuelta.
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APPLE / TWITTER

“La gente quiere informarse, claro. Pero ¿por qué no combinar información con narrativa visual poderosa?” Ve en los formatos verticales, pensados para el celular y para las generaciones que no van a los medios tradicionales, el lugar donde eso se juega. “Es una oportunidad para crear un mercado totalmente nuevo mientras se atrae y se retiene a una generación nueva de audiencias”.

El consejo de Jobs: curiosidad

Para quienes arrancan hoy en una industria sin reglas, le pedí el consejo que le hubiera gustado recibir a él. Landi vuelve a aquella conversación. “Una vez le pregunté a Steve Jobs: Steve, en tu experiencia, ¿cuál es la mayor fuente de innovación? Y me contestó: la curiosidad. Nunca olvidé esa respuesta”.

Ese es su consejo: explorar en lugar de resistir por miedo a los problemas que la tecnología pueda crear. Pero no es un llamado ingenuo. “Necesitamos reglas nuevas, y las necesitamos ahora. Reglas que protejan la creatividad, resguarden los derechos de los creadores y aseguren que artistas y profesionales reciban una compensación justa por su trabajo”. La fórmula, dice, es curiosidad, innovación y responsabilidad.

¿Y por qué el festival nació en la Costa Azul y no en Hollywood? La respuesta es la más corta de todas: él vive en el sur de Francia, y la idea salió de conversaciones con su equipo de Studio Laffitte y el Institut EuropIA.

Landi tiene razón en algo que la industria todavía no quiere escuchar: la discusión sobre si la IA es enemiga o aliada ya está vieja. La única pregunta que le queda al cine es la de siempre, y la IA no la responde. La responde el que tiene algo que contar.