sábado, octubre 24, 2026
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El misterio de la tumba del asesino de la Masacre de Flores: por qué tardaron casi 3 meses en enterrarlo y el rol de su última novia

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Fructuoso Álvarez González en un traslado tras su arresto

Fructuoso Álvarez González, autor de la Masacre de Flores, murió el 30 de abril de 2023 tras una larga decadencia en el Hospital de Agudos del penal de Ezeiza, donde había sido internado 26 días antes. Vivía postrado hace meses. El asesino múltiple, condenado a prisión perpetua, falleció como consecuencia de un “shock séptico a foco infeccioso”, según determinaron los médicos del lugar, luego de recibir un implante de cadera en enero de ese mismo año, tras sufrir una fuerte caída. Una infección generalizada le costó la vida. Tenía 63 años.

Luego de que este medio reveló la noticia, Matías Bagnato, el único sobreviviente de la Masacre, en la que murieron cuatro integrantes de su familia -sus padres José y Alicia, sus hermanos Fernando, de 14 años, y Alejandro, de 9- y un amigo que se había quedado a dormir -Nicolás, de 11-, se expresó en sus redes sociales. “Hoy sí por fin puedo decir se terminó. Mami, Pá, Fer, Ale, Nico: descansen en Paz. Los amo con todo mi corazón”, escribió.

Matías Bagnato, en un fotograma de la nueva serie sobre el crimen de su familia (HBO Max)

Para Bagnato, la muerte de Álvarez González era el final, un monstruo que había incendiado la casa de su familia en la madrugada del 17 de febrero de 1994, con su familia adentro, por una simple deuda de dinero. Pero para el asesino, la muerte, en cierta forma, era otro comienzo.

Hoy, la Masacre se convierte en el foco de una nueva serie documental, producida por Juan José Campanella, estrenada esta última semana en HBO Max. El cadáver de Fructuoso Álvarez González se encuentra en su tumba, ubicada en un exclusivo cementerio parque de Pilar, en de la zona norte del Conurbano bonaerense.

Matías Bagnato y las víctimas fatales de la Masacre de Flores

Alguien en su familia pagó por la parcela. Su funeral fue una historia solitaria; unos pocos se hicieron presentes. Muchos de los que lo rodearon en el final prefirieron declinar la invitación. Se cumplía una regla de la vida criminal: los asesinos, casi siempre, mueren casi solos.

Ciertos íntimos, a horas del fallecimiento, discutieron por la última propiedad de Álvarez González, una casaquinta con pileta en la zona de Tortuguitas, donde el asesino planeaba cumplir su prisión domiciliaria, si es que la Justicia lo soltaba por motivos de salud, tal como reclamaba su última abogada, la eximia penalista Patricia Croitoru, entrevistada en el documental de HBO Max.

Quedaba, entonces, su tumba en el cementerio. La lápida sobre la tierra no llevaba su nombre, un detalle que Álvarez González comparte con, por ejemplo, Jorge Rafael Videla. Apenas se inscribieron sus iniciales: F.A.G. Su entierro no ocurrió de inmediato, por otra parte: tardó casi tres meses en realizarse.

La casa de los Bagnato en Flores, antes del incendio

La razón que te demora

El funeral de uno de los asesinos más infames de la historia argentina reciente se demoró, básicamente, por un bizarro entuerto de papeles.

“Al ser una muerte en un contexto penitenciario, intervino el Juzgado Federal N°2 de Lomas de Zamora”, aseguraba una fuente oficial al tanto del tema en aquel entonces.

Una abogada había intercedido para que se lo entierre con una presentación. Esta letrada explicó cómo se había contratado a una conocida cochería de Villa Madero para el servicio. Según esta presentación, el personal de la cochería se presentó en el Registro Civil de Ezeiza, pero se encontraron que no había autorización alguna para el entierro: la cochería necesitaba la licencia oficial, expedida por el Registro Provincial de las Personas bonaerense, para llevar el cadáver de Fructuoso a Pilar, donde ya contaba con su parcela, valuada en más de medio millón de pesos de aquel entonces.

El resultado de la autopsia al cuerpo de Fructuoso Álvarez

La autopsia y la última novia

Luego, Patricia Croitoru, la abogada que representó a Álvarez González, presentó el certificado de defunción del asesino. La autopsia al cuerpo fue realizada en la Morgue Judicial de CABA. Este detalle llevó, precisamente, al entuerto entre jurisdicciones. El estudio forense determinó que Álvarez González falleció a causa de “una falla multiorgánica” y “un edema encefálico difuso”, según documentos a los que accedió este medio.

“El bloqueo ocurrió en el Registro de La Plata. Después de la autopsia, no había motivo alguno para no enterrarlo. La autopsia fue hecha en Capital. Entonces, se pasó la pelota de lado a lado, para ver dónde correspondía que se lo sepulte, o a quién le correspondía el trámite”, continúa la fuente, un funcionario clave en el expediente.

2018: Álvarez González en otro traslado

Recién el 12 de julio de 2023, el Registro Provincial de las Personas autorizó la “licencia para inhumación o cremación” tras un fallo del juez federal Ernesto Kreplak.

Los planes de Álvarez González en vida incluían a su última novia, una mujer que había conocido décadas atrás, en un restaurante, y con la que había reconectado un año antes de su muerte. La mujer, según documentos relevados por Infobae, se ofrecía como referente ante la Justicia en caso de que el asesino recibiera el beneficio de la prisión domiciliaria por sus condiciones de salud. La mujer, incluso, ofreció mudarse a la casaquinta en Tortuguitas para acompañarlo.

El 4 de octubre de 2023, meses después de su entierro, comenzó la sucesión de Álvarez González. La iniciaron sus dos hijas, con un expediente radicado en el Juzgado Civil N°8 de La Matanza.