sábado, octubre 10, 2026
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El argentino Francisco Prado tendrá una pelea en UFC buscando cambiarlo todo: “Sé que puedo, soy peligroso”

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Prado se presentará en Las Vegas este fin de semana

El sábado por la noche, cuando Francisco Prado atraviese las puertas del Meta Apex de Las Vegas y vuelva a pisar el octágono, habrá algo más en juego que una victoria. El argentino regresará a las 155 libras, la categoría en la que encontró algunas de las mejores sensaciones de su carrera, con la intención de volver a sentir aquello que lo llevó hasta UFC: la agresividad, la velocidad y el instinto para terminar las peleas antes de que los jueces tengan que intervenir.

El rival será el brasileño Ismael Bonfim, un peleador de 20 victorias y 7 derrotas que aparece como una nueva prueba para el santafesino en el marco de UFC Vegas 122. El combate se disputará hoy, sábado 10 de octubre, en Las Vegas y será transmitido en vivo por Paramount+ a partir de las 18 horas (hora Argentina).

Para Prado, la cita llega en un momento particular. A sus 24 años, el argentino tiene un récord profesional de 12 victorias y 5 derrotas y atraviesa una etapa de reconstrucción dentro de la organización. Sus últimas cuatro presentaciones terminaron en derrota y su registro dentro de la máxima compañía de artes marciales mixtas es de una victoria y cinco caídas. Sin embargo, hay un dato que el propio peleador considera fundamental para entender ese recorrido: nunca fue noqueado ni finalizado.

“En mis últimas presentaciones las peleas se fueron a la decisión. Eso lo deciden los jueces. Yo me sentí muy bien en las peleas”, explicó Prado en diálogo con Infobae.

La aclaración no es menor. En un deporte en el que el resultado final puede quedar reducido rápidamente a una estadística, Prado intenta poner el foco en otra parte de la historia. Sus derrotas no llegaron por haber sido sometido o dejado fuera de combate. Según su propia mirada, fueron peleas en las que el tiempo terminó antes de que pudiera concretar aquello que había buscado durante los rounds. “Por ahí la gente se confunde con eso. Yo nunca he sido finalizado en una pelea, solamente me quedé sin tiempo en esas peleas, pero creo que el que estuvo cerca de finalizar esas peleas fui yo”, sostuvo.

Ahora tendrá nuevamente la posibilidad de demostrarlo en la división de peso ligero.

El argentino se enfrentará al brasileño Bonfim en Las Vegas

La incursión por las 170 libras dejó la sensación de que el peso natural de Prado está en las 155. El corte hasta la categoría ligera representa un sacrificio, pero también le permite recuperar características que forman parte de su identidad como competidor y que lo hicieron alzar el cinturón en Samurai Fight House. La velocidad, la potencia y la capacidad de combinar diferentes recursos son algunas de las armas que lo acompañaron desde su llegada al máximo nivel.

En su historial hay una muestra contundente de ese perfil. El 100% de sus victorias profesionales llegaron antes del límite: seis por nocaut y seis por sumisión. Es decir, cuando Prado gana, no necesita que los jueces completen la historia.

Uno de los momentos más destacados de su recorrido en UFC llegó en julio de 2023, cuando derrotó por TKO a Ottman Azaitar. Aquella actuación no solo representó una victoria de enorme impacto para el argentino, sino que también le valió un bono por la Actuación de la Noche.

Desde entonces, el camino se volvió más irregular. Daniel Zellhuber, Jake Matthews, Nikolay Veretennikov y Charles Radtke fueron los cuatro rivales que aparecieron en la seguidilla de derrotas que ahora Prado intentará cortar. La última ocurrió el 11 de abril de 2026, ante Radtke, en el peso welter. El regreso a las 155 libras aparece entonces como mucho más que un cambio de categoría. Es una oportunidad para volver a reconocerse dentro del octágono.

Y Prado asegura haber trabajado en todos los aspectos para conseguirlo. “Para este campamento me enfoqué muchísimo, en todo, la verdad. Entrené todo: lucha, jiu-jitsu, striking, jaula, todo físico. Así que me siento muy bien para este sábado”, contó.

El argentino sabe que cualquier descuido puede ser determinante y que, frente a un rival con experiencia, como el brasileño, necesitará responder en cada distancia.

Prado acumula cuatro derrotas consecutivas en la compañía

Bonfim llega con 20 triunfos y siete derrotas y cuenta con un alcance de 71 pulgadas. Pero Prado tiene algo que lo acompañó durante toda su carrera: la convicción de que, cuando logra soltarse, se convierte en un peleador especialmente peligroso. Por eso, aunque desde afuera la pelea pueda observarse como una especie de “todo o nada” por el momento que atraviesa en UFC, él no quiere subir al octágono condicionado por esa presión. “Uno tiene que dejar todo cuando se sube a esta jaula, porque si te subís con emociones no vas a desempeñar bien”, explicó.

Es una cuestión de enfoque. Prado sabe lo que representa el momento, pero no quiere que esa importancia se transforme en un peso que termine limitando su rendimiento. “Me voy a subir, suelto, pero yo suelto sé que puedo… soy más peligroso, entonces voy a ir a matar en esta pelea”, afirmó.

El contexto del MMA argentino también aporta una motivación adicional.

Mientras Prado prepara su regreso a las 155 libras, otros compatriotas atraviesan momentos destacados dentro de UFC. Ailín Fiona Pérez viene de conseguir una victoria por decisión unánime ante la brasileña Norma Dumont en UFC Vegas 121, un triunfo que extendió a siete su racha de victorias y la llevó hasta el segundo puesto del ranking mundial de peso gallo.

Kevin El Chino Vallejos, por su parte, también atraviesa un momento ascendente. Después de derrotar al experimentado Josh Emmett en marzo, tiene programado un combate contra el excampeón mundial Aljamain Sterling para el 21 de noviembre, en la pelea coestelar de UFC Qatar, en Doha.

Prado los conoce desde antes de que sus nombres aparecieran en UFC. Y el presente de sus compañeros no despierta en él una sensación de competencia, sino todo lo contrario. “Cien por ciento que sí, me encanta. Y más que nada porque los conozco antes de que ellos estén en UFC”, relató. “Que a mis amigos les vaya bien, eso me pone muy feliz porque los conozco como personas, como son, y encima me motiva muchísimo a mí también como peleador”, destacó.

El escenario será el UFC Apex, el mismo lugar en el que tantas veces los peleadores de la compañía construyeron o reconstruyeron sus carreras. Allí Prado buscará dejar atrás la seguidilla de derrotas, volver a la división en la que siente que pertenece y recuperar una característica que estuvo presente en cada uno de sus triunfos profesionales: la capacidad de ponerle un punto final a las peleas con sus propias manos.

No llega dispuesto a esconderse detrás de las circunstancias ni a pelear condicionado por la necesidad de ganar. Llega con la intención de soltarse. Y si consigue hacerlo, el sábado puede convertirse en mucho más que otra fecha de UFC. Puede ser el comienzo de otra etapa para Francisco Prado.

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