
A poco más de 24 horas del choque que protagonizó en una estación de servicio de La Paternal, “Pity” Álvarez deberá afrontar este miércoles una nueva audiencia del juicio por el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz. A partir de las 11.30, el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29 comenzará a escuchar a los testigos propuestos por la defensa del músico y entre los primeros citados se encuentra su madre, Cristina Congiu.
Además de Congiu, para la décima audiencia están convocados Claudio Sosto, Lucas Práctico y Yanina Vissio, personas vinculadas al barrio y al círculo del músico. La jornada marcará el inicio de una nueva etapa del debate, después de que el TOC escuchara los testimonios de médicos, psicólogos, policías, peritos y testigos del hecho que permitieron reconstruir desde la secuencia de los disparos hasta el estado mental de Álvarez.
La declaración de la madre del ex líder de Viejas Locas e Intoxicados genera especial expectativa. Congiu habló públicamente sobre el caso pocos días después de que su hijo se entregara a la Policía, el 13 de julio de 2018.
En una entrevista que le concedió a esta periodista para la revista Gente en aquellos días, defendió a su hijo y aseguró que Álvarez se sentía amenazado en el barrio Samoré. Según relató entonces, “últimamente se resistía a salir solo” porque “se sentía acosado por un grupete del barrio”, al que acusaba de pedirle dinero, alcohol y drogas.
Consultada en aquella oportunidad sobre si consideraba que su hijo era un asesino, respondió: “No. Un asesino planifica un crimen; él no planificó nada”. Y definió lo ocurrido como “una fatalidad”.

Ocho años después, Congiu deberá declarar ante los jueces Gustavo Goerner, Juan María Ramos Padilla y Hugo Daniel Navarro en un momento particular del debate. La nueva defensa de Álvarez, encabezada por Javier Baños y Sebastián Queijeiro, comenzó a desarrollar durante las últimas audiencias una estrategia que apunta, entre otros aspectos, a sostener que el músico actuó en un contexto que encuadraría en la legítima defensa.
Queijeiro ya anticipó esa línea fuera de la sala. El abogado sostuvo que Álvarez no fue en busca de Díaz, sino que fue increpado durante la madrugada en un sector del barrio que constituía un paso obligado. La defensa también puso el foco en las condiciones físicas del músico, sus antecedentes de consumo problemático de drogas y la manera en que pudo haber percibido una eventual amenaza.

Nueve audiencias y 24 testigos
Desde que comenzó el juicio, el pasado 10 de agosto, declararon 24 personas. La primera audiencia estuvo atravesada por la discusión sobre si Álvarez se encontraba en condiciones de afrontar el proceso: su entonces defensor Javier Marino pidió suspenderlo al considerar que el músico no podía seguir lo que ocurría en la sala, pero el tribunal rechazó el planteo.
Dos días después comenzaron los testimonios. Uno de los primeros fue el de Raúl Prieto Inbernoz, padrastro de la pareja del músico en aquel momento, quien contó que se encontró con Álvarez en Pinar de Rocha después del hecho y recordó que el músico le dijo: “Maté a un chabón”.
En la tercera jornada declaró C.U.S., amigo de Díaz y uno de los testigos presenciales del crimen. Su relato permitió reconstruir la discusión previa y los disparos que terminaron con la vida de la víctima.
El debate tuvo luego un giro con el cambio de abogados de Álvarez. Baños y Queijeiro asumieron su representación y formularon una serie de planteos que incluyeron pedidos vinculados con su estado de salud, nulidades y recusaciones contra el fiscal Sandro Abraldes y los tres jueces del tribunal. El intento de apartar a los magistrados fue rechazado y el juicio continuó.

Las pericias ocuparon buena parte de las audiencias siguientes. La médica forense Angélica Cristina Bustos, que realizó la autopsia, describió las cuatro heridas de arma de fuego que presentaba Díaz y sostuvo que dos de ellas tenían “idoneidad para producir la muerte”. Por su parte, el criminalista Manuel Oscar Martín ubicó dos de los impactos en lo que denominó la “cruz de la muerte” y explicó que los disparos fueron efectuados a corta distancia.
Otro de los testimonios centrales fue el de Jacqueline Guzzardi, hija mayor de Díaz, quien reconstruyó el encuentro que mantuvieron durante la tarde del 11 de julio de 2018, horas antes del crimen, y aseguró que su padre no tenía conflictos con Álvarez.
La última audiencia volvió a poner en el centro del debate las facultades mentales del acusado. El psiquiatra del Cuerpo Médico Forense Esteban Toro Martínez describió a Álvarez como “una persona con grave afectación”, aunque sostuvo que no encontró indicadores de que hubiera estado psicótico al momento del hecho.
El especialista definió lo ocurrido como una “conducta dirigida, con intervención de la voluntad”. Durante el contrainterrogatorio de la defensa admitió que “la emoción de miedo pudo haber afectado e incidido en cómo la persona se comporta”, pero diferenció esa circunstancia de un cuadro psicótico: “El miedo no es psicosis”.
Ante una pregunta del juez Ramos Padilla sobre el control de los impulsos, Toro Martínez agregó que la conducta debía analizarse en su contexto y destacó las acciones que Álvarez realizó después del crimen: subió a un auto, llegó a Pinar de Rocha y se sacó fotos dentro del boliche. Según el perito, “la conducta impulsiva fue selectiva” y no respondió a un cuadro de excitación psicomotriz.

Esa novena audiencia tuvo además otra particularidad: fue la primera a la que Álvarez no asistió desde el comienzo del juicio. Su defensa comunicó al tribunal que el músico se había descompensado. Como el TOC ya había autorizado al acusado a ausentarse cuando su presencia no fuera indispensable, la audiencia continuó con sus abogados en representación.
Desde entonces, la situación escaló. Durante el fin de semana, Álvarez se encerró en una habitación de su casa y sus allegados llegaron a llamar a un cerrajero, aunque finalmente abrió la puerta. Este martes, además, protagonizó un choque en una estación de servicio de La Paternal, sin heridos. Ambos episodios fueron informados a la Justicia por su defensa.
Según pudo saber Infobae, después del accidente Álvarez sufrió una fuerte suba de presión y un sangrado nasal, por lo que sus allegados decidieron quitarle las llaves del auto para evitar que volviera a manejar. Su defensa también pidió que se concrete una evaluación interdisciplinaria que había sido ordenada en una causa que tramita en la Justicia Civil para determinar su capacidad.
Por el momento, la situación no modificó el cronograma del juicio penal. Fuentes judiciales señalaron que el TOC N°29 no dispuso la suspensión y, salvo una decisión de último momento, el debate se retomará este miércoles a las 11.30.



