domingo, septiembre 20, 2026
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“Nunca pensé que me estaban robando”: la maniobra de los cajeros del Banco Nación que hacía que los clientes repusieran el dinero

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“Nunca pensé que me estaban robando”. La frase de una de las víctimas durante el juicio contra Silvia Verónica Castro y Fernando Horacio Arias Knudsen, los dos cajeros del Banco Nación acusados de sustraer dinero de los depósitos que recibían, sintetizó una maniobra que se repitió durante meses en una sucursal de Orán, Salta.

Los clientes llegaban con importantes sumas de dinero en efectivo para depositar y entregaban los fajos a los cajeros. Después del conteo, en algunos casos aparecía una diferencia: había menos plata de la que creían haber llevado. Lejos de sospechar de los empleados que tenían enfrente, varios asumían que se habían equivocado y reponían el faltante de su propio bolsillo.

Detrás de esas diferencias estaba la maniobra conocida como “pellizco”, por la que esta semana fueron condenados Castro y Arias Knudsen, pareja y ex empleados de la entidad bancaria.

El Tribunal Oral Federal N°2 de Salta tuvo por acreditados 18 hechos ocurridos durante 2023: 17 atribuidos a la mujer y uno al hombre. Ella recibió una pena de dos años de prisión en suspenso y él, de seis meses, también en suspenso. Ambos fueron considerados responsables del delito de estafa en concurso ideal con incumplimiento de los deberes de funcionario público.

Los condenados Fernando Horacio Arias Knudsen y Silvia Verónica Castro, quienes se desempeñaban como cajeros de la entidad (Foto/www.fiscales.gob.ar)

La confianza como clave de la maniobra

La reconstrucción del caso permitió conocer cómo funcionaba un mecanismo que, principalmente, se apoyaba en la confianza de los clientes.

Castro llevaba más de 30 años trabajando en la sucursal. Entre quienes acudían a su caja había clientes habituales que realizaban depósitos por montos importantes, entre ellos representantes de empresas locales.

La disposición del lugar resultó clave. Una vez que recibía el efectivo, la cajera trasladaba los fajos hasta una máquina contadora ubicada en un box contiguo que quedaba fuera del campo visual del cliente. Además, un vidrio esmerilado impedía observar con claridad lo que ocurría durante el procedimiento.

Según quedó probado durante el juicio, Castro aprovechaba ese momento para separar billetes. En algunas oportunidades lo hacía antes de pasar el dinero por la máquina; en otras, después de un primer conteo. Luego ocultaba el efectivo dentro de un folleto publicitario del propio Banco Nación.

Cuando la máquina marcaba una suma inferior a la que el cliente aseguraba haber entregado, aparecía la otra parte de la maniobra: la víctima no sospechaba de quien estaba detrás de la caja.

Durante el debate declararon personas que habían sufrido esos faltantes. Contaron que, en ese momento, los habían atribuido a equivocaciones propias. Algunos incluso completaron la diferencia para poder realizar el depósito.

Una vez que recibía el efectivo, la cajera trasladaba los fajos hasta una máquina contadora ubicada en un box contiguo que quedaba fuera del campo visual del cliente (Foto/www.fiscales.gob.ar)

Cómo los descubrieron

La maniobra comenzó a quedar al descubierto el 17 de noviembre de 2023, y no fue inicialmente por la denuncia de uno de esos clientes.

Ese día, un compañero de Castro se acercó hasta su caja para comunicarle una gestión interna. Como la mujer estaba atendiendo, esperó. Fue entonces cuando observó que retiraba dinero de un depósito y lo guardaba dentro de un folleto.

El empleado esperó y luego revisó el material. Adentro encontró los billetes que habían sido separados del fajo entregado por el cliente.

El episodio fue comunicado a las autoridades del banco y abrió una revisión de las cámaras de seguridad de la sucursal. Los registros se remontaron hasta el 19 de julio de 2023 y permitieron detectar que no se trataba de un hecho aislado.

La investigación identificó inicialmente 22 maniobras: 20 atribuidas a Castro y dos a Arias Knudsen. Finalmente, el tribunal consideró probadas 18.

Los videos se convirtieron en una de las pruebas centrales del juicio. En las imágenes se observaron las maniobras realizadas detrás de las cajas y el ocultamiento de los billetes.

Los acusados negaron los hechos y alegaron una

Los cajeros denunciaron una “persecución laboral”

Castro y Arias Knudsen negaron haber sustraído dinero y atribuyeron la acusación a conflictos internos dentro de la sucursal. Él, que al igual que su pareja se desempeña como delegado gremial, hizo hincapié durante su declaración en supuestos enfrentamientos con el tesorero del banco.

Castro, por su parte, habló de una “persecución laboral” y mencionó presuntas falencias internas de la entidad. También dio una explicación sobre una de las principales pruebas en su contra: los videos en los que se la veía separar billetes mientras realizaba operaciones.

Según declaró, ese dinero era suyo y lo llevaba desde su casa para cambiarlo por billetes de menor denominación, una práctica que, sostuvo, también realizaban otros empleados. Además, negó haberse quedado con plata de los clientes y argumentó que no se habían registrado reclamos por los faltantes.

Esa explicación, sin embargo, fue descartada por el juez Domingo Batule, quien tuvo en cuenta las filmaciones, los testimonios de las víctimas y el resto de la prueba incorporada al debate. El magistrado destacó además el abuso de confianza sobre el que se sostenía el mecanismo y consideró que la conducta no solamente perjudicó a quienes perdieron dinero, sino que también afectó la imagen de la entidad.

La investigación penal se había iniciado formalmente a partir de una denuncia presentada el 29 de diciembre de 2023 por la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA), luego de que salieran a la luz los faltantes registrados en depósitos realizados en la sucursal.

En el juicio intervino el fiscal federal Marcos Romero, titular de la Sede Fiscal Descentralizada Orán, quien había solicitado dos años y seis meses de prisión en suspenso para Castro y un año para Arias Knudsen.

Finalmente, el tribunal fijó penas de dos años y seis meses, respectivamente. Además, ambos quedaron inhabilitados para ejercer cargos públicos por el doble del tiempo de sus condenas y deberán cumplir durante dos años distintas reglas de conducta.

Los clientes damnificados, en tanto, quedaron habilitados para iniciar reclamos por los perjuicios sufridos.

Al resolver, Batule también descartó que detrás de las maniobras hubiera una situación de necesidad económica. Durante el juicio se incorporó información sobre los ingresos de la pareja y una actividad comercial que desarrollaban por fuera del banco.

“Solo la necesidad de lucro es lo que los ha motivado a cometer estos hechos”, concluyó el juez.