
El juicio oral contra Cristian “Pity” Álvarez comenzó hoy cerca de las 11, en los tribunales de la Ciudad de Buenos Aires. El exlíder de Viejas Locas e Intoxicados enfrenta cargos por el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz, ocurrido en julio de 2018 en el complejo habitacional Samoré, ubicado en Villa Lugano.
Florencia Illbele, cronista de Infobae en Infobae a la tarde.
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Cuarto intermedio hasta el miércoles

Se debaten los testigos de la próxima audiencia
El Ministerio Público Fiscal informa que para esta primera jornada tiene previstos 10 testigos: nueve declaraciones presenciales y la incorporación por lectura de la presentación de un décimo.
Ante ello, el defensor Javier Marino vuelve a plantear la situación de su asistido: “No hay manera de que el señor Álvarez pueda estar atento a esta cantidad de declaraciones”.
Su pedido concreto es que se limite el número de testigos por audiencia, al sostener que el imputado no tiene la posibilidad de mantener la atención durante tantas horas.
El presidente del tribunal le pregunta cuántos testigos considera razonable escuchar por jornada.
—No me gustaría decir un número porque depende de la extensión de cada declaración —responde Marino.
—De acuerdo —contesta Gustavo Goerner.
En ese momento interviene Fernando Burlando.
“Por una cuestión de orden, quisiera saber de cuánto tiempo van a ser las jornadas. Si el miércoles empezamos a horario, ¿se va a extender hasta la noche?”.
Goerner le propone entonces al defensor una alternativa:
—¿Podemos reducir la lista de testigos, doctor?
—Yo necesitaría que fueran cinco para que la audiencia se haga en tres horas —responde Marino.
El defensor manifiesta su conformidad con esa posibilidad.
El tribunal rechaza el pedido de suspensión del debate

Los jueces advierten que la defensa vuelve a plantear argumentos que ya fueron tratados en dos oportunidades, la última el viernes pasado por ese mismo tribunal.
Recuerdan el dictamen del Cuerpo Médico Forense, que concluyó que Pity cuenta con una reserva cognitiva suficiente para afrontar el juicio.
“El desarrollo del juicio no puede quedar supeditado a la voluntad del acusado”, señala el presidente del tribunal.
Los jueces responden, además, al planteo del defensor sobre supuestos hechos nuevos. Sostienen que, por el contrario, el propio Álvarez demostró durante la audiencia que puede manejarse en su vida diaria.
Destacan que, al ser interrogado por el tribunal, respondió sin dificultad los datos personales que se le solicitaron, manifestó comprender la imputación que se le formuló y dijo que declarará más adelante.
También remarcan que, cuando el defensor Javier Marino le pidió que prestara atención a lo que ocurría en la sala, Álvarez inmediatamente lo hizo y siguió el desarrollo de la audiencia.
“Es decir, no se trata de una imposibilidad”, sostienen los jueces. Agregan que en ningún momento se habló de un déficit de atención que le impidiera participar del juicio.
El TOC coincide con los argumentos del fiscal Sandro Abraldes y concluye que no existe ningún impedimento técnico o médico que justifique suspender el debate oral.
El defensor dice que Pity insiste en que el músico “no está presente”. “Lo único que podemos apreciar del señor Álvarez Congiu es que aparenta estar en un estado de somnoliencia o con los ojos cerrados”, indicó el presidente del Tribunal y pidió continuar con la audiencia.
Pity continúa de brazos cruzados con la cabeza hacia abajo. Parece estar dormido y roncando.
Las partes debaten si el juicio continúa o se suspende
El defensor insiste en que se suspenda la audiencia de debate y se realicen los estudios, que —según sostiene— no llevarían mucho tiempo, “capaz dos meses”.
“Le pido que tenga la inmensa amabilidad de tener paciencia porque habré de señalar una y otra vez que mi asistido no está presente”, señala. Se trata de un nuevo pedido para que se deje sin efecto el debate.
El juez corre traslado a la fiscalía. Habla el fiscal Sandro Abraldes: “Nuevamente, el señor defensor quiere obstruir el desarrollo del debate. El planteo ya está hecho, por más que lo quiera hacer pasar por un planteo nuevo”.
Abraldes dice que esa supuesta desconexión “no se verificó en el Kempes, ni el 1° de agosto en el Roxy, ni tampoco en la reciente entrevista que dio a la revista Rolling Stone”.
“La otra posibilidad es que al señor Pity Álvarez este juicio lo aburra. Dormirse o aburrirse no habilita a suspender el juicio”, afirma el fiscal.
Abraldes agrega que Casación ya rechazó el recurso presentado por la defensa.
“Si el imputado no quiere asistir puede permanecer en otra sala. Evidentemente se trata de alguien que selectivamente elige en qué actos de la vida social participa y en qué actos no. El señor elige organizar recitales, se expresa en redes sociales y el señor defensor vuelve con la solicitud de suspensión cuando esto ya está resuelto”.
La fiscalía sostiene que el planteo “carece de sustento y de asidero” y solicita que se rechace y continúe la lectura del requerimiento de elevación a juicio.
Habla Fernando Burlando y adhiere al planteo de la fiscalía.
El defensor de Pity pide suspender la audiencia
“El señor Álvarez no está presente. Yo lo he advertido. No me parece razonable que se someta a juicio a una persona que no está presente. Es una disminución importante de su capacidad. Pido que se tenga presente esto. No quiero ser sobreabundante, ya lo he planteado. Pediría, si se puede, suspender o dejar sin efecto la audiencia”, declaró el defensor. Sentado a su lado, Pity está cruzado de brazos, como dormido.
“La petición principal es que se suspenda la audiencia”, dice Marino. Y sumó: “Si el Tribunal no hace lugar a ese planteo, ténganle paciencia”.
El defensor de Pity le hace algunas preguntas
Pity dice que no maneja dinero y que no se ocupa de la organización de sus shows.
“Tengo una cuenta de billetera virtual donde mi hermana me deposita dinero cuando lo necesito, cada dos o tres días, y solamente eso es lo que puedo usar. Alguna que otra compra que hago se la aviso a ella y ella me la paga por sus medios”, explica.
El defensor le pregunta si durante el día debe tomar varias medicaciones.
—Sí. Me hacen acordar. Creo que tomo algo para la hipertensión —responde.
Hace referencia a su amigo, el padre César, y a su hermana, quienes le recuerdan todos los días que debe tomar la medicación.
Finalizado el intercambio pide ir al baño.
“Voy a declarar más adelante”
Pity se pone de pie, toma agua y se sienta frente al tribunal. Lleva puesta una remera que dice: “Y si esperás vas a entender”, en referencia a su tema “Nunca quise”, de Intoxicados.
—Buen día —dice, mientras se acerca al micrófono. Esta vez no será para cantar.
El presidente del tribunal le indica que puede declarar o no. “Si usted decide no declarar, no hay problema. Puede hacerlo más adelante, las veces que lo crea conveniente para su defensa”.
Consultado sobre si iba a declarar, el músico respondió: “Más adelante”.
Cuando le preguntaron si recordaba su número de DNI, dijo que no. Tampoco supo decir su domicilio anterior; solo el actual. Tiene la voz ronca y carrapea.
—Mi profesión: en este momento, la música —contestó.
Al responder sobre su estado de salud, mencionó que padece hipertensión, diabetes y secuelas de una operación de cadera, por lo que toma medicación todos los días.
Luego fue consultado sobre consumos problemáticos.
—Tal vez sí —respondió cuando le preguntaron si padecía alguna adicción—. Muy adicto a la pasta base. Por decisión propia no consumo desde el 92. Coqueteo con la marihuana, pero nada más.
Tensión en la sala
Mientras el presidente del tribunal habla, Pity se tira contra el respaldo de la silla y extiende los brazos. Tira la cabeza para atrás y cierra los ojos, como si estuviera dormido. El defensor le toca el hombro y el músico levanta la cabeza.
Formulación de cargos
El juez Gustavo Goerner le habla a Pity Álvarez y le explica que le van a formular la acusación. Pity asiente: “De acuerdo”. Se quitó el gorro y los anteojos de sol.
Al músico se le atribuyen dos causas. La primera es de 2018 y es por el homicidio agravado de Cristian Maximiliano Díaz. La segunda corresponde a un hecho ocurrido en 2016 y es por probación ilegítima de la libertad con violencia y amenazas a su mánager, Claudia Crespo, y a su amiga Florencia Batalla.
Mientras leen las imputaciones, Pity juega con su gorro y una birome. Tiene el mentón hacia afuera. Desde un rincón de la sala, Jacqueline, la hija de Díaz, mira hacia el suelo.
El juez pregunta si las partes tienen cuestiones que plantear. Todos dicen que no.
El doctor Javier Aldo Marino, defensor de Álvarez, se presenta y dice que, respecto de la segunda causa, solicita que se declare la extinción de la acción penal, por tratarse de una imputación de 2016 y por haber transcurrido el plazo máximo previsto. Sostiene que resulta innecesario e impertinente continuar el proceso porque la acción penal ya no se encontraría vigente. Solicita a los jueces que sobresean al acusado.
El fiscal Sandro Abraldes pide la palabra y explica que corresponde que Álvarez sea absuelto. Y detalló que se contactó a ambas víctimas y que ninguna quiso seguir adelante con el proceso.
Arrancó la audiencia

En el inicio del juicio contra el cantante, el presidente del tribunal Gustavo Goernes informó que no hay testigos citados para el día de hoy. Mientras los escuchaba, Pity garabateaba sobre una hoja con una birome.
Las partes ingresan a la sala

Están Fernando Burlando y Fabián Améndola junto a la segunda pareja de Díaz. A su lado está sentada Jacqueline, la hija de la víctima, junto a su madre, la primera pareja de Díaz. También está presente el manager del artista, Santiago Ruiz.
A las 10.50, los jueces del tribunal entran a la sala. Pity se puso de pie junto a su defensor. Uno de los jueces avisa que va a ingresar la prensa para tomar fotografías.

Pity lleva puesto un sombrero negro y anteojos de sol.
Pity Álvarez llegó a los tribunales

En medio de un caos, el músico arribó a los tribunales de la Ciudad de Buenos Aires pasadas las 10.30. “El Pity es inocente”, gritan los fanáticos desde afuera y hacia los medios de prensa presentes.
En la sala también está Jacqueline Díaz, hija de Cristian, junto a su madre y primera mujer de la víctima.
Llegó el fiscal Sandro Abraldes
Unos diez minutos más tarde se sumaron los abogados Fernando Burlando y Fabián Amendola junto a Verónica, última pareja de Díaz y madre de su segunda hija.
La previa

En la puerta del edificio de Tribunales, periodistas, cámaras de televisión y un móvil de la Policía de la Ciudad esperan la llegada de Cristian “Pity” Álvarez. Entre ellos está Johana, de 32 años, que viajó desde La Matanza especialmente para apoyar al músico, a quien sigue desde que tenía 13. Con una gorra con el nombre del cantante y un buzo de Viejas Locas, mantiene la ilusión de poder verlo cuando ingrese al edificio.
Sería la cuarta vez que logra tenerlo cerca, aunque asegura que fue a casi todos sus recitales, incluidos los dos últimos shows en Córdoba y Rosario. Para ella, Pity debería continuar en libertad porque, según sostiene, “no estaba en su sano juicio” al momento del crimen.
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