
En el Gobierno están en alerta frente al coqueteo de Axel Kicillof y algunos intendentes por la posible desdoblación de la elección bonaerense el año que viene. El momento en que se celebre la elección moldeará la estrategia del oficialismo para el distrito más importante y, por extensión, de los comicios nacionales. “De eso va a depender todo”, dijo un importante referente libertario, desesperado por que el peronismo defina de una vez su interna.
Entre muchas, la duda principal es si Karina Milei pondrá a jugar a Diego Santilli, o no, ahora que es jefe de Gabinete. Un ministro coordinador “quemándose” en una elección en mayo podría ser una sentencia de muerte para la gestión nacional sobre la que Javier Milei quiere apoyarse para lograr la reelección.
En el “santillismo” estaban convencidos, hasta el jueves, de que el -entonces- ministro del Interior era el número puesto de Karina Milei para la competencia por la gobernación bonaerense. “Está todo arreglado, es él”, aseguraban. Y juraban que la discusión con Sebastián Pareja está saldadísima.
Pero con su entronamiento como jefe de Gabinete las perspectivas se modificaron. Si bien la cuenta oficial de LLA en X publicó ya un spot de Santilli en tono de campaña, ahora libertarios y amarillos no están tan seguros de que Karina Milei quiera “arriesgarlo” en caso de que le vaya bien como ministro coordinador.

La desconfianza proviene, en parte, de las alertas de los antikarinistas libertarios sobre una eventual traición de la secretaria general. Por ahora, en la (nueva) conducción de la Jefatura no les dan crédito. “Karina siempre se portó bien con Diego”, dijeron, en referencia a la la repartija de lugares en las listas para las dos elecciones del año pasado y el ofrecimiento del cargo de ministro del Interior que ocupó hasta esta semana. “Karina siempre pagó bien. Mejor de lo que le hubieran pagado Horacio (Rodríguez Larreta) y Mauricio (Macri)”, agregaron.
Santilli no quería la Jefatura de Gabinete, y en privado aún califica ese puesto como una “silla eléctrica”. En su entorno hablaban, en la misma línea, de una “silla caliente”, por la hiper exposición que genera históricamente, y en particular durante la gestión de Milei, por la cantidad de referentes violetas que pasaron por ahí en menos de tres años de gestión (Nicolás Posse, Guillermo Francos y Manuel Adorni).
Sin embargo, desde Adorni cayó en desgracia, en marzo, todo su equipo supo que en caso de que le ofrecieran ese lugar, se vería obligado a aceptar sin chistar. “Nunca hubo margen para decir que no”, deslizaron en su entorno.
Después del agitamiento de la semana pasada por los rumores sobre su designación en lugar de Adorni, de la posterior confirmación el fin de semana, y de la jura del martes, ahora Santilli se sentará con los propios a reconfigurar la estrategia para el 27.
A priori, sus objetivos de gestión serán levantar a pleno a Javier Milei, enfocarse en la gestión y dejar el discurso -y las perspectivas de- campaña para más adelante.

En el ecosistema libertario, Santilli deberá aplicar sus dotes de equilibrista entre Santiago Caputo y Karina Milei. En principio, deberá exagerar su buena relación con la hermana presidencial -cosa que viene haciendo desde el primer día, en realidad-. Pero sin descuidar el vínculo con el asesor. “Santiago va a entender todo, que Diego lo va a escuchar pero no va a poder pasar tres horas en el despacho con él porque se sabe que no le caería bien a Karina”, dijeron en Las Fuerzas del Cielo, expertos en lidiar con los rencores de la poderosa funcionaria más cercana al Jefe de Estado.
De todas formas, en el campamento de Santiago Caputo los más fieles presagian que cualquier experiencia donde el consultor no sea el jefe de Gabinete de hecho -algo que él mismo no quiere- será infructuosa. “Mientras haya dos cabezas de jefatura de Gabinete no hay forma de que funcione”, dijeron.
En el grupo más cercano de Diego Santilli deslizan que viene de una larga adaptación a distintos entornos. Primero con una fuerte sobreexposición, en el marco de las eleccciones del año pasado. Después, como ministro, con un repliegue total, atento a no herir egos ni desobedecer órdenes. Ahora, dicen quienes lo conocen bien, tiene que “volver a ser Diego” para hacer una buena gestión. Y dicen que con cierto control de la botonera será suficiente. “Diego es un hombre de la gestión”, dijo uno de sus fieles alfiles.
¿Se pintará de violeta? En su entornocomo en el karinismo creen que no es el momento. Que lo mejor es que se mantenga fiel a su origen y cierre como amarillo los acuerdos políticos necesarios. “No necesita dar más pruebas de fidelidad que las que dio hasta ahora”, deslizaron en su círculo. Total, con Karina Milei tiene buena relación desde el 2023, cuando él se volcó hacia ese vértice del triángulo de hierro mientras Cristian Ritondo afianzó el vínculo con Santiago Caputo.
Como sea, hoy Santilli parece sentirse más cómodo con los Milei que con otros. De hecho, los mensajes de aliento desde PRO fueron recibidos para ciertos santillistas como un abrazo de oso. “Más que para llevar agua a su propio molino, lo felicitaron y buscaron apropiárselo para vengarse”, deslizaron.



