La próxima edición del torneo, que tendrá a Estados Unidos como anfitrión principal junto a México y Canadá, atraerá a millones de visitantes y pondrá a prueba la capacidad de las ciudades seleccionadas para gestionar un evento de dimensiones inéditas.
Según reportó el Los Angeles Times, la decisión de la FIFA de ampliar el cuadro de 32 a 48 selecciones no solo incrementó el calendario deportivo, sino que también generó nuevos desafíos logísticos para urbes como Nueva York, Los Ángeles, Miami y Dallas.
La organización internacional informó que el número de partidos se eleva a 104, frente a los 64 de la edición anterior celebrada en Catar.
El aumento supone un crecimiento del 62,5% en la cantidad de encuentros disputados y, de acuerdo con la misma fuente, se espera que la recaudación por derechos de transmisión, patrocinios y venta de entradas suba en al menos USD 1.000 millones respecto al ciclo previo.
Inversión y transformación en las ciudades sede de Estados Unidos
De acuerdo con el Los Angeles Times, la proyección económica implica que las ciudades sede intensifiquen inversiones en estadios, transporte público, seguridad y alojamiento. El flujo de turistas y equipos requerirá ampliar la oferta hotelera y mejorar los accesos a los recintos deportivos.
Las autoridades locales ya establecieron alianzas con el sector privado para absorber la demanda, en un contexto donde la movilidad y la seguridad serán factores clave para el éxito del evento.
La FIFA detalló que el reparto de partidos permitirá que urbes de diferentes regiones reciban encuentros en todas las fases del torneo, lo que diversificará el impacto económico.
El periódico estadounidense señaló que el calendario contempla “jornadas triples” en algunas ciudades, con hasta tres partidos en un mismo día, lo que llevará al límite la capacidad operativa de los servicios municipales.

Los Angeles Times indicó que ciudades como Houston y Filadelfia ya iniciaron procesos de modernización de sus instalaciones deportivas y de capacitación de personal. Además, los gobiernos locales prevén campañas de promoción turística y cultural para aprovechar la exposición global que brinda el campeonato.
Entre los desafíos identificados por la FIFA y las autoridades estadounidenses se encuentran la gestión de grandes multitudes, el control del tránsito y la garantía de servicios esenciales como salud y emergencias. La combinación de partidos diurnos y nocturnos implicará ajustar horarios y operativos en el transporte público y las fuerzas de seguridad.
Los Angeles Times subrayó que la competencia por atraer la mayor cantidad de partidos llevó a algunas ciudades a ofrecer incentivos fiscales y planes de infraestructura a largo plazo. La expectativa es que la inversión inicial se compense con el flujo de visitantes y el consumo en sectores como gastronomía, alojamiento y comercio minorista.

El regreso de Noruega y el efecto de la expansión
La ampliación del torneo permitió la clasificación de selecciones históricamente ausentes, como Noruega, que vuelve a un Mundial después de casi 30 años.
De acuerdo con el Los Angeles Times, equipos debutantes como Curazao, Cabo Verde, Uzbekistán y Jordania también participarán por primera vez, mientras que Haití y la República Democrática del Congo regresan tras más de cuatro décadas.
El ingreso de estos países genera un atractivo adicional y un flujo diverso de aficionados, lo que impacta directamente en la demanda de servicios turísticos, logísticos y comerciales en las ciudades anfitrionas.

Fuentes del sector turístico consultadas por el diario estimaron que algunas ciudades podrían recibir hasta 500.000 visitantes adicionales durante el torneo.
“El Mundial es una oportunidad única para transformar la imagen y la economía de una ciudad”, sostuvo un funcionario de la oficina de turismo de Nueva York en declaraciones recogidas por el periódico.
A medida que se acerca la fecha de inicio del torneo, la FIFA y los gobiernos locales ajustan los últimos detalles de organización para garantizar que la edición 2026 deje un legado positivo en las ciudades estadounidenses que serán sede de la mayor cita futbolística global.



