El deshielo entre Kicillof y Máximo Kirchner: de la desconfianza a la posible vuelta al diálogo

0
7

Otros tiempos, cuando Kirchner y Kicillof tenían una relación fluida

Depende de que lado del mostrador se lo analice, el llamado telefónico que volvió a unir a Máximo Kirchner con Axel Kicillof puede servir para destrabar un conflicto político de larga data. Como si esa comunicación estrictamente operativa para organizar el velorio del Indio Solari fuera una luz impensada que alumbra sobre una relación tumultuosa, plagada de recelos, resquemores y desconfianza.

En lado cristinista del mostrador hay, desde hace unos cuantos meses, la voluntad de reencauzar la relación con el gobernador bonaerense. Con exigencias y pretensiones típicas de un lazo afectado por la historia y sin las presiones extremas de un presente electoral donde si pierde uno, pierden todos. Pero la intención está. Y eso solo ya es un pequeño paso adelante para generar expectativas hacia el interior del peronismo.

El llamado del líder de La Cámpora rompió el muro de hielo que lo separaba del Gobernador desde el domingo 26 de octubre para organizar el funeral de su amigo. Porque el histórico cantante tenía una relación personal desde hace varios años y fue el eslabón político que tuvo la familia para poder organizar un sepelio fuera de cualquier normalidad. Porque se despedía a un ícono de la cultura popular, no solo a Carlos Solari.

Kirchner habló con el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi y Kicillof en el lapso de unas horas. Fue un diálogo completamente operativo, apremiados por el reloj y la necesidad de organizar un evento triste y masivo. Lo resolvieron con exactitud suiza, dejando las rencillas actuales a un costado. “Fue un acto de madurez hablar, organizar y solucionar”, analizó un funcionario bonaerense, de los que cree que es necesario destrabar los conflictos internos que atormentan peronismo bonaerense.

Axel Kicillof y Máximo Kirchner volvieron a hablarse después de seis meses (Imagen Ilustrativa Infobae)

A partir de ahora se abre una posibilidad de reencauzar la conversación privada. Aunque el inicio no haya sido una cuestión meramente política, la opción de convertirlo en un punto de partido para aplacar la guerrilla, parece ser una alternativa que cautiva a los que están alrededor. No a todos, pero si a muchos. Porque hacia el lado B del peronismo existe una necesidad de que las peleas sean menos, más cortas y con menos anclas en el pasado.

“Es una buena oportunidad para dejar abierta la puerta y seguir conversando las cuestiones de fondo que están en el tintero”, analizó un dirigente influyente de La Cámpora. En el cristinismo ven con claridad que un hecho atípico como el del fin de semana debe ser aprovechado en forma positiva. En definitiva, en ese enroque de llamadas y órdenes, el peronismo volvió a mostrar que tiene capacidad de organización y logística cuando de masas se trata.

Cerca de Máximo Kirchner creen que “en términos de la interna, lo sucedido no significa nada” porque el diálogo tuvo un marco de “lógica absoluta”, pero desmuestra que hubo “un grado de maduración” en el diálogo. “Cuando articulamos todos juntos, en la misma sintonía, sale bien”, se sinceró un nombre propio cercano al líder camporista.

En paralelo, en su entorno más chico resaltan que “no hay intención de sacar ningún tipo de ventaja ni hecho política de las comunicaciones” del fin de semana, ya que fueron solo a efecto operativo, “para que todo salga bien, como salió”. El límite por el que caminan es muy fino, porque el trasfondo del reencuentro telefónico es híperdelicado.

En el peronismo esperan que se abra un diálogo más fluida entre el kirchnerismo y el kicillofismo (AG La Plata)

En el kicillofismo creen que la muerte del Indio “era una circunstancia que ameritaba dejar a un costado cualquier diferencia”, por lo que hubo acuerdos fáciles para organizar el velorio. Sin embargo, no visualizan que haya demasiados cambios en la relación de Kicillof y Kirchner. Porque en ese vínculo entra en juego los menesteres diarios de la política. La interna de poder no se resuelve tan fácilmente.

“Ojalá que la conversación que tuvieron sirva para allanar el camino. No tiene ningún sentido seguir sin hablar. Porque la política es conversar y acordar”, se sinceró un intendente del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que visualiza que, tarde o temprano, tendrá que haber un acuerdo entre las partes para forjar una opción competitiva.

El deshielo llegó con el rock de fondo. Dependerá de los actores protagonistas dejar el marco actual de la relación y darle otro tono al diálogo, o volver a foja cero y seguir transitando la interna, hasta al día en que las próximas elecciones los obliguen a sentarse en una misma mesa. Porque, al final del camino, todos tendrán que estar buscando un acuerdo de unidad.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí