El Gobierno designó a Agustín Caulo como nuevo secretario de Culto

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Agustín Caulo, nuevo secretario de Culto (Redes Sociales)

El Gobierno designó este martes a Agustín Ezequiel Caulo como nuevo secretario de Culto y Civilización, a través del Decreto 362/2026 publicado en el Boletín Oficial. El nombramiento, que lleva las firmas del presidente Javier Milei y del canciller Pablo Quirno, formaliza el ascenso de quien se desempeñaba hasta el momento como subsecretario del área y reemplaza a Nahuel Sotelo, que renunció en enero pasado para asumir su banca como legislador bonaerense.

El decreto, además de aceptar la renuncia de Caulo a su cargo anterior, le otorga la categoría de Embajador Extraordinario y Plenipotenciario al solo efecto del rango protocolar, conforme al artículo 6° de la Ley del Servicio Exterior de la Nación N° 20.957, con vigencia mientras permanezca al frente de la secretaría.

Conocido en el ámbito político como “el Chino”, Caulo acumula una trayectoria construida íntegramente dentro de la estructura de Culto en el Palacio San Martín. Llegó al Gobierno en 2024 como director nacional de Culto Católico, cargo desde el que articuló las relaciones institucionales entre el Estado y los distintos credos. En septiembre de ese mismo año fue promovido a la Subsecretaría, posición que ahora deja para asumir la conducción del área.

Su perfil es el de un militante católico y conservador con raíces en el Frente Joven, organización de esa orientación ideológica con presencia en Argentina y Ecuador, donde ejerció funciones de conducción. Políticamente, responde al sector del oficialismo conocido como “Las Fuerzas del Cielo”, el espacio liderado por el asesor presidencial Santiago Caputo dentro de La Libertad Avanza.

Agustín Caulo, nuevo secretario de Culto, y Karina Milei (Redes sociales)

La designación de Caulo llega en un momento de tensión en el vínculo entre el Gobierno y la Iglesia Católica. En los últimos meses, la administración Milei intentó recomponer esa relación luego de dos años de desencuentros, y fue el propio Caulo —entonces subsecretario— quien participó de los encuentros con autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina. Ese mismo mes, el canciller Quirno se reunió con representantes del Episcopado y calificó el diálogo de “cordial”, mientras que desde la CEA subrayaron “la importancia de sostener y profundizar los canales institucionales entre el Estado y la Iglesia”.

Su llegada al máximo cargo del área -señalaron desde Casa Rosada- marca la continuidad de la línea política trazada por Sotelo, con quien comparte visión doctrinaria y vínculos con sectores de la jerarquía eclesiástica. Según se informó, el nuevo funcionario tiene lazos fluidos con distintos sectores de la Iglesia, lo que lo posiciona como el interlocutor natural del Gobierno ante la institución religiosa.

El contexto de su nombramiento es complejo. El pasado domingo, Marcelo Colombo, presidente de la CEA, alertó por la caída de los salarios y aseguró que se acercan personas de segmentos medios a pedir ayuda. Aunque reconoció la ayuda social del Gobierno, criticó el carácter individualista del modelo económico.

Antes nos ayudaba gente en Cáritas que ahora son también gente que nos viene a pedir”, afirmó en declaraciones a Radio Rivadavia. La frase sintetiza un fenómeno que, según el arzobispo de Mendoza, no se circunscribe al Gran Buenos Aires ni a los grandes conglomerados urbanos: lo registra también en el interior de su propia provincia y en otras ciudades del país. La tendencia, precisó, es marcadamente urbana, dado que las personas se desplazan hacia los centros en busca de asistencia.

El cuadro que trazó Colombo incluye trabajadores y jefes de familia con empleo formal que se acercan a pedir un complemento puntual —no una cobertura integral— para cerrar una cuenta o afrontar un gasto imprevisto. Esa franja, describió, vivía de su trabajo y podía incluso destinar parte de sus recursos a ayudar a otros. Hoy, en cambio, necesita apoyo para no quedar fuera del sistema.

La situación de calle también ocupó parte del diagnóstico episcopal. Colombo mencionó que el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, le informó sobre el crecimiento de personas en esa condición en la ciudad de Buenos Aires, y señaló que fenómenos análogos —con menor escala— se replican en Mendoza, Córdoba y otras ciudades. “Es multicausal el fenómeno, pero no se puede atribuir nada más que a la crisis económica”, sostuvo, aunque reconoció que la salud mental y los vínculos familiares también inciden en algunos casos.

Por otro lado, el papa León XIV expresó a finales del año pasado su intención de incluir una escala en Argentina durante una gira por Latinoamérica.

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