
Cuando el pasado domingo, a las 19.10, se publicó en las cuentas oficiales del PRO en redes sociales el breve texto denominado “manifiesto próximo paso”, Mauricio Macri ya había concluido de manera formal su participación en el evento “Leadership Cruise 2026″, que se realizó a bordo del crucero de ultra lujo Crystal Serenity, en el Canal de Suez, Egipto, organizado por el Consejo Mundial de Viajes y Turismo, junto a otros exmandatarios como el mexicano Felipe Calderón y el exprimer ministro de Italia, Matteo Renzi.
A casi 12 mil kilómetros de distancia, el expresidente monitoreó el impacto de la publicación, que solo resumió sus últimas declaraciones públicas e identificó a dos responsables “del estancamiento del cambio” a nivel nacional: el kirchnerismo y “los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer”. En el gobierno de Javier Milei, la interpretación fue inmediata: una alusión al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito.
En el partido amarillo hubo euforia: aseguran que es la publicación oficial en X más vista desde que Mauricio Macri dejó la presidencia. “Ha sido un acierto”, admitió a Infobae un importante dirigente que conoce desde adentro la toma de decisiones del PRO, y que -al mismo tiempo- minimizó algunos cuestionamientos que se hicieron públicos, sobre todo por la supuesta falta de consulta con la mesa de conducción partidaria y con los gobernadores del espacio.

“Ese malestar -indicó- trascendió a partir de la inquietud de Rogelio Frigerio (Entre Ríos), especialmente por cuestiones salariales y ante el temor a reacciones de parte del gobierno nacional”. “En otro momento, hubiesen salido públicamente varios diputados. Esta vez, la crítica al comunicado fue en reserva”, completó el mismo dirigente.
Sin embargo, para Fernando De Andreis, diputado nacional y secretario general del partido, es un error interpretar el comunicado como un cambio de estrategia hacia LLA, sobre todo en la relación parlamentaria. Pragmático, aseguró: “Esto no cambia absolutamente nada el acompañamiento y el apoyo que hemos decidido darle como partido desde el ballotage”. En diálogo con FM Millenium, agregó: “No hay registro de un partido de oposición que con tanta generosidad y con tanta humildad acompañe a un oficialismo del que no forma parte”.
Ex secretario general de la Presidencia y mano derecha de Macri, remarcó que la crítica sobre la soberbia y arrogancia no tiene un destinatario específico, aunque en las últimas semanas se hicieron públicos los cuestionamientos de varios dirigentes sobre la situación de Adorni. Uno de ellos fue Cristian Ritondo: “Cometió errores que no te podés permitir”, planteó a mediados de abril.
Es más, el pasado viernes, la fundación Pensar, que preside la exgobernadora María Eugenia Vidal publicó el informe de mayo, titulado “Sobreviviendo”, que fue elaborado con datos de la consultora Poliarquía y la encuestadora Casa Tres, y que alertó que el ingreso disponible de los hogares cayó 5,4 % desde el inicio de la gestión y que solo 1 de cada 10 argentinos cree que el gobierno está resolviendo los problemas económicos. Tuvo el aval de Macri, que supervisa estos informes mes a mes.
Más allá de esto, sobre la postura del PRO, De Andreis explicó: “Nosotros tenemos un compromiso muy grande para que la Argentina avance y para que la Argentina cambie, se transforme y mejore. Y vemos que hay no solamente el riesgo del populismo o del kirchnerismo, sino que también hay que tener cuidado con las peleas internas o algunos que por ahí tienen un discurso correcto”. Y destacó: “Cuando el PRO no le pone palabra, esas palabras las llena alguien, y normalmente las llena el populismo, las llena el kirchnerismo».

Ante la consulta de Infobae, en el entorno de Ritondo la respuesta fue de moderación y advertencia hacia dentro del espacio: “Por encima de cualquier diferencia, nuestra obligación es cuidar esta oportunidad de cambio que eligieron los argentinos. Lo que no tenemos que hacer, bajo ningún punto de vista, es hacerle el juego a los que quieren que todo explote para volver al pasado”.
En la administración libertaria, el tono se tornó más severo. “Son sueños del macrismo. No pudo hacer nada cuando fue su turno. Es un decálogo de buenos deseos que les quedaron truncos. Debería acompañar dando apoyo”, sentenció un integrante de la mesa política oficialista. Desde la Casa Rosada, otro funcionario fue tajante: “Parece que se mandó solo. Está intentando construir de diez puntos que le permita negociar la Ciudad de Buenos Aires”.
Próximo Paso Tour
Tras su último viaje por Egipto, Macri tiene previsto regresar al país el próximo jueves, para encarar una agenda hiperactiva de reactivación partidaria. El primer paso de esta nueva etapa, que comenzó con el acto en Parque Norte y siguió con una recorrida por Chaco y Corrientes, será este viernes, en la localidad bonaerense de Vicente López, junto a la intendente Soledad Martínez.
La gira territorial continuará el 22 de mayo en Mendoza (región de Cuyo), mientras que para el 28 de mayo el expresidente convocó a una reunión de legisladores provinciales en la sede nacional del partido, en la calle Balcarce de San Telmo. Para el 5 de junio en Paraná se prevé también un encuentro en la región del Litoral.
Este esquema tiene por objetivo “la definición de 150 intendentes en las 150 ciudades más importantes de la Argentina”, además de la renovación dirigencial, y sanar en algunos distritos “los vínculos dañados después de la interna del 23″, según reconocen en el PRO. Uno de esos territorios es Córdoba. De Andreis, acompañado por el funcionario porteño Ezequiel Sabor, uno de los armadores nacionales, se reunió la semana pasada con dirigentes provinciales y mantuvo un áspero cruce en redes con Oscar Agost Carreño, el expresidente del partido amarillo que Mauricio Macri buscó desplazar con varias intervenciones.
Hay en marcha, además, un operativo clamor de cada vez más dirigentes para convencer a Macri de una candidatura presidencial. En los pasillos de la sede porteña del PRO saben que todavía no es tiempo de definiciones. “La gente no está contenta, no la está pasando bien y es un momento difícil”, admiten. Un experimentado exfuncionario anticipó que cualquier definición dependerá de la fortaleza o debilidad que demuestre el Gobierno. Sin embargo, dejó abierta una puerta: “Lo que hace un año Macri descartaba en forma terminante, hoy lo piensa”.



