Manuel Adorni reúne a la mesa política en Casa Rosada y podría anunciar el envío de un nuevo paquete de proyectos al Congreso

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FOTO DE ARCHIVO: El vocero presidencial argentino Manuel Adorni participa de actividades oficiales en el palacio presidencial Casa Rosada, en Buenos Aires, Argentina February 23, 2024. REUTERS/Agustin Marcarian

La mesa política, la cumbre de los más importantes dirigentes políticos del Gobierno, se reúne este viernes desde las 11 horas en Casa Rosada con el objetivo de ordenar la gestión política y alinear las prioridades legislativas para las próximas semanas. Se trata de un encuentro en el que todos sus integrantes pondrán en común su agenda de reformas y, con eso, la forma de coordinar cada una de esas prioridades. Y es que hay funcionarios que difieren en el timing o de la manera en la que sus pares pretenden presentar determinados proyectos.

El encuentro fue convocado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, hace casi una semana y busca que la agenda política del oficialismo adquiera una impronta más propositiva. El alfil mileista considera que el tema de su situación patrimonial y de las causas judiciales que tiene en Comodoro Py ya no son atractivas para el público general y ve en la dinámica del Congreso una oportunidad para meter cuña en la discusión pública.

Los medios ya pasaron del lado del ridículo total”, le dijo Adorni a un interlocutor habitual en la jornada de ayer. La opinión de sus compañeros de mesa es variable: hay quienes no coinciden. De cualquier manera, el ministro coordinador tiene la idea de que al finalizar el encuentro se pueda “hacer un anuncio de nuevas leyes que se van a enviar al Congreso”.

Aunque cuando se oficializó el llamado a la mesa política se había dicho que no iba a estar, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, será de la partida de la reunión de hoy porque el vuelo que llevará a Javier Milei y su comitiva a Israel finalmente partirá el sábado.

El elenco del encuentro de este viernes estará compuesto por el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el asesor presidencial, Santiago Caputo; el ministro del Interior, Diego Santilli; la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich; el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt; y el armador nacional de LLA, Eduardo “Lule” Menem. No estará presente el ministro de Economía, Luis Caputo, porque se encuentra en Estados Unidos por haber ido a las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.

Uno de los temas más interesantes que se van a abordar en la reunión es la manera en la que tratar la reforma del Código Penal, ya que existe una diferencia de ideas entre dos alas del Gobierno.

Por un lado, el flamante ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, llegó a su cargo con la intención de darle su propia impronta a la extensa iniciativa reformista de 912 artículos que habían formulado sus predecesores. Mientras se aboca a eso, el funcionario acordó con Martín Menem la presentación de una suerte de reforma preliminar que solo creara nuevos tipos de delitos e incrementara ciertas penas para, en meses posteriores, tratar la más importante.

“Yo necesito proyectos que no sean tan extensos”, le habría dicho el presidente de la Cámara de Diputados a varios de sus pares. Esto se funda en una percepción de que el oficialismo busca trabajar en diversas iniciativas al mismo tiempo y que no existe una facilidad absoluta para poder avanzar con un debate profundo sobre la reforma del Código Penal.

Esto colisiona con la estrategia que ponderan desde el ala de Santiago Caputo. Según los especialistas jurídicos que se desempeñan en ese entorno, la reforma no puede no tratarse de manera integral. Uno de ellos explicó a Infobae: “Podés generar un desfasaje entre ciertas tipificaciones que quieras hacer con respecto a todo el resto del Código, que va a ser más viejo. Corrés el riesgo de tener una nueva Ley Blumberg”.

La agenda de la mesa política será más extensa. Quienes siguen el temario legislativo afirman que se va a analizar el estatus del proyecto de ley Hojarasca, una iniciativa con el sello del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, para derogar cerca de 70 leyes y decretos considerados obsoletos. Dada la complejidad del escenario político y la prioridad de otras iniciativas, varios sectores del Gobierno creen que este documento no es una prioridad inmediata para el oficialismo.

Durante la reunión se van a discutir la aprobación de acuerdos internacionales varios y definir cuándo dictaminar y mandar a recinto el proyecto de ley de Inviolabilidad de Propiedad Privada. Este último también fue enviado por el ministerio dirigido por Sturzenegger e importa mucho en las consideraciones del Presidente.

El proyecto propone habilitar desalojos exprés, modificar requisitos para la expropiación de bienes por parte del Estado, eliminar límites para el uso agrícola de terrenos incendiados y descentralizar el programa de regularización dominial de barrios populares. Aun así, varios de sus apartados resultan altamente controvertidos para la oposición (algo que se vio en el debate en comisiones en el Senado) y podría ser una iniciativa de difícil movilización parlamentaria.

En el temario también figura el análisis del estatus de la Reforma Política. Esta contempla la eliminación definitiva de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), el rediseño de la Boleta Única de Papel y nuevas exigencias para la constitución y el financiamiento de los partidos políticos. El karinismo no quiere incluir en la reforma la circuncripción uninominal de los distritos, algo que es visto con ambición desde el caputismo, donde reconocen que es una propuesta complicada para que prospere con la situación legislativa actual.

Aunque el listado es extenso, es probable que pueda surgir algún tipo de novedades al respecto del proyecto alternativo de Financiamiento Universitario que el Gobierno había anunciado que iba a presentar y movilizar en el Congreso. El Poder Ejecutivo presentó esta madrugada un recurso extraordinario federal ante la Cámara para que no comience a aplicar la ley y tener que financiar los $ 2,5 billones que dispone la iniciativa. En la Casa Rosada admiten que hacer eso hará volver el déficit fiscal, pero tampoco se apuraron en movilizar su proyecto universitario, lo cual da cuenta de las falencias de la gestión que acusan varios integrantes libertarios.

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