El gigante tecnológico Meta despidió a unos 700 empleados como parte de un movimiento estratégico que busca acelerar la estrategia de la compañía orientada a la inteligencia artificial, según informó este miércoles The New York Times.
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Esta oleada de reducción de personal se produce 24 horas después de que la empresa presentara un nuevo y ambicioso plan de incentivos para sus altos ejecutivos, que busca alcanzar una capitalización de mercado de nueve billones de dólares para 2031.

El programa incluye a seis líderes claves para retener el talento en la competitiva carrera de la IA, entre ellos, el director de Tecnología, Andrew Bosworth; el director de Producto, Chris Cox; el director de Operaciones, el español Javier Oliván; y la directora financiera, Susan Li.
Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta, ha defendido reiteradamente la necesidad de seguir invirtiendo en IA, un enfoque que coincide con el planteamiento de la compañía matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp por racionar los equipos y reemplazar a gran parte de la plantilla, como ya han hecho otras tecnológicas.
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Estos planes de profundo cambio por parte del gigante tecnológico se producen en medio de dos derrotas judiciales que ha tenido la empresa esta semana.

Un jurado de Los Ángeles declaró este miércoles culpables a Meta y YouTube de perjudicar la salud mental de menores en una histórica demanda sobre la adicción a las redes sociales y por la que tendrán que pagar una indemnización de tres millones de dólares.
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Esta resolución se suma a la sentencia dictaminada ayer por un jurado de Nuevo México que también encontró culpable a Meta de ocultar información sobre deficiencias en sus plataformas y prácticas comerciales que facilitaban la explotación sexual infantil. Fue condenado a una multa de 375 millones de dólares.
Meta y Google, responsables en un juicio histórico sobre la adicción a las redes sociales
Un jurado de California declaró responsables a Meta y a YouTube por haber perjudicado a una joven mediante el diseño adictivo de sus plataformas, una decisión que marca un hito en la creciente ola de litigios contra las grandes compañías tecnológicas por los daños vinculados al uso intensivo de redes sociales entre niños y adolescentes. El veredicto, leído en un tribunal del condado de Los Ángeles, ordenó a las empresas pagar tres millones de dólares por daños y podría influir en cientos de causas similares que avanzan en distintos estados del país.
El proceso forma parte de un entramado judicial que involucra a más de 1600 demandantes, entre ellos más de 350 familias y más de 250 distritos escolares, que sostienen que los servicios de redes sociales fueron concebidos para generar adicción y que no ofrecieron mecanismos adecuados para proteger a los menores de situaciones de riesgo, entre ellas la explotación sexual, el contacto con depredadores y el acceso a contenido considerado dañino.
La causa que derivó en el veredicto fue impulsada por una joven identificada como K.G.M., quien era menor de edad al momento de los hechos y que hoy tiene 20 años. Según su testimonio, el uso casi constante de plataformas como Instagram produjo efectos negativos en su salud mental, con episodios de depresión, ansiedad y dismorfia corporal. La joven describió una dinámica marcada por el uso compulsivo y el temor a quedar afuera de los espacios de interacción en línea. “Realmente afectó mi autoestima”, declaró ante el jurado.
El juicio incluyó la exposición de altos ejecutivos del sector, entre ellos el CEO de Meta, Mark Zuckerberg, quien fue interrogado sobre la arquitectura de productos como Instagram y sobre la evidencia científica disponible en torno a sus efectos en adolescentes. Zuckerberg reiteró que, a su entender, la investigación existente no demuestra que las redes sociales causen daños a la salud mental.



